Sunday

Naivete was the touch. And love, a loaded game of curiosity and spite. Like a mélange in which fluctuated, emerged and exploded globules of iridescent walls where I glimpsed pretensions and hopes, fascinations, paroxysms of the soul and the flesh and the blood, presumptions, whims, silences and absences, quarrels of dissatisfaction and error.

La ingenuidad era el tacto. Y, el amor, un juego cargado de curiosidad y despecho. Como una mezcolanza en la que fluctuaron, emergieron y estallaron glóbulos de irisadas paredes en las que vislumbré pretensiones y esperanzas, fascinaciones, paroxismos del alma y la carne y la sangre, presunciones, caprichos, silencios y ausencias, rencillas de la insatisfacción y el desacierto.
Post a Comment