Sunday

I didn't achieve another reply than a liquid gasp I didn't figure out. I came in her wounds. I drank of her fountain. I had her poison and I finished off. My senses were tormented by the gust of an ardent wind that veer and veer, and upon whom one rode on the unicorn back as they used to do thieves, fools and poachers, my brothers, prowling around crossroads at untimely hours with Moon's complicity. As the hours go by in her company, I was approaching to me at the end. I would leave paradise without never look back? I would forget for once and forever? It seemed impossible if it was once in a lifetime. All whatever had happened must have continuity in the time, to go beyond the wound opened in my flesh. I didn't know nothing then it could give me courage. I was on the brink of the perfect setback; I didn't know which the limit of the God's kindness was, I didn't know the debt that paid all those cowards that doesn't assume their passion. A debt that is pay off once in a lifetime with oblivion or with death.

And I don't know what to keep in the boxes that speak by itself...
I can be keeping the shreds' flags...
I wanted to sink all my memory in the anchorage's black waters...
I can tell but I can't write...
Time to end...
A moment of silence...
I want to contemplate the waters...
I want to witness the epiphany...
Here it comes...
Always voluble...
Simple beauty...
A wonder...
God moving over the face of the waters.






No obtuve más respuesta que un líquido jadeo que no supe descifrar. Entré en sus heridas. Bebí de sus fuentes. Acepté su veneno y lo apuré. Mis sentidos estaban atormentados por las ráfagas de un ardiente viento que rola y rola, y sobre el cual uno cabalgaba a lomos del unicornio como suelen hacer los ladrones, locos y furtivos, mis cofrades, que rondan por las encrucijadas a horas intempestivas con la complicidad de la Luna. A medida que pasaron las horas en su compañía, yo iba acercándome al final. ¿Abandonaría el paraíso sin mirar nunca atrás? ¿Olvidaría de una vez y para siempre? Parecía imposible si era una vez en la vida. Todo cuanto había sucedido debía de tener una continuidad en el tiempo, ir más allá de la herida abierta en mi carne. No supe de nada que entonces pudiera darme coraje. Estaba al borde del perfecto descalabro; no sabía cuál era el límite de la bondad de Dios, no sabía la deuda que pagaban todos aquellos cobardes que no asumen su pasión. Una deuda que se salda una vez en la vida con el olvido o con la muerte.


Y no sé qué guardar en las cajas que hable por sí mismo...
Puedo ir guardando los jirones de las banderas...
Quisiera hundir toda mi memoria en las aguas negras del fondeadero.
Quisiera desaparecer en la oscuridad y no mirar atrás...
Yo puedo contar pero no puedo escribir...
Es la hora de acabar...
Un momento de silencio...
Quiero contemplar las aguas...
Quiero presenciar la epifanía...
Aquí llega...
Siempre voluble...
Simple belleza...
Una maravilla...
Dios se mueve sobre la faz de las aguas.
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